Interna, como quien tritura sueños
una noche de tormenta despejada.
Sedienta, con cartas marcadas frente al rey.
Esperando la respuesta de quien ya no puede volver
Enredaderas de cables tapan las nubes
Cielo pradera se come mis tacos,
Cicatrices y diarios.
Tu cuerpo postal.
Estaciones sepias en el desayuno
Tomando color.
Mi cuerpo se cansa de latir ausente de sol.
Se proyecta un infinito,
tan lejos de nuestra cama
Labios blindados, polar.
Piel quebrada
Y la arena que no para de caer.
Se decreta “paro mundial de almas”
El río muere congelado
Los silencios escarchan la ciudad
Las esquinas se retuercen en la duda
Besos no natos revuelven las almohadas,
Desangran en la alfombra.
Las distancias apagan los soles
Hay música en la bocacalle
Y un remolino de adiós
Nos desmenuza.
Efímera, en tu mundo cegado, simbólico y sin futuro.


