viernes, 18 de diciembre de 2009

Postales III

Rojo el prado. El sol enfurecía callado bajo una nube de silencios,

El cielo enrejado colgaba a los pájaros de las alas.
Puertas de cejas arqueadas, fruncidas narices, pedazos de sonrisas exageradas.
Lluvia de ojos sobre vestidos derramados de helados, tazas gigantes
De ventanas.


El recuerdo de tu piel se disuelve, lejos te vas.


Enredada en el tiempo,
Sucumbo entre los pájaros.
Vuelo sin palabras,
Mi piel se evapora.


Batido de mañanas, pizcas de nombres,
túnel de silencios,
Paredes de café.
Nadando en el embudo de las luces del ayer,
ruidosas promesas
atacan a la luna.


Turbulentos arroyos de sangre presionan los silencios,
blancas las hojas retumban,
Partidas, punzan la oscuridad,
Los huesos sobresalen de la piel.


En la madrugada
Hay un río que se estanca en mis ojos
Y se hace prado en tu haz de luz.

4 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Tiempos de no leerte.. que gusto volver a encontrarme con tus hermoso.. poema..

Te dejo mis mejores vibraciones y deseos de paz y amor para estas fiestas navideñas y de año nuevo 2010...

Un abrazo
Saludos fraternos..

Que tengas un feliz fin de semana…

1600 Producciones dijo...

Me gustó, mucho. Buenas imágenes en mi mente... o en lo que queda de ella.

Saludos

AdR dijo...

Tus versos siempre desbordan imágenes de cosas y maneras casi imposibles de imaginar. Y digo casi, que cuando se visualizan... son brutales :)

Besos

Roberto Esmoris Lara dijo...

Cómo retumban esos tacos por la Rosario amarilla (es amarillo el clima de luces moribundas y el verano)Intentan abrazarte las ventanas que se abren a tu paso... pero no está tu corazón para entenderlas, porque hoy tu corazón anda de pájaros.
Besoinfinito, hermanita del cuore,te abrazo fuerteeeee, con mucho amor desde este mar que siempre epera.
Felicidad, sí, felicidad!
Hasta luego