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miércoles, 19 de mayo de 2010

Tormenta de destellos. (Parte I)

La mañana asechaba y caían ruines las estrellas. Como dagas en las sábanas, despilfarrando un polvo quemado…extasiado.

Los cuervos, sobre el lago, se habían comido las lágrimas de los pobladores, entre ellos estaba yo…

Las pequeñas criaturas tenían adoración a la luna pero, se las distinguía más por su falta de recuerdos, aunque eso no era del todo cierto, sin embargo a la madrugada salían a lucirse por la orilla.

En esta tierra no se evitan cosas y nadie ayuda a nadie, al menos no ahora.

Cerrar los ojos e imaginar otro lugar era frecuente, recorrer los valles de la zona, sentarse bajo el azul negro conquistando atardeceres, llegando a la mejor imagen de los cristales más preciados, donde tu boca da vueltas y se pierde en las cavernas, donde se enlazan nuestras pieles agujereando al mundo… pero la sangre salpicada en la frente apedrea cualquier mente.

A cierta hora los mártires bajaban de su cúspide, corrían con nosotros, bombardeaban soles, robaban dignidades y se marchaban sin el premio.

Solo te observo y las teclas dan vueltas, se inunda la ciudad, todo toma, el río se pierde, casi no se escuchan las bombas, acá tus ojos matan la oscuridad. Una lluvia de luces sobre las montañas opacan los rojos, en la sonrisa más tonta que vi coser mis venas.

Acá se vende, se paga por partes, siempre estás debiendo. Los juegos se abren, los dados salen de las copas, las cartas de la alfombra, se respiran los cuchillos en la mesa esperando uñas lindas e ingenuas, los baños alientan, las balas esperan. No hay maquinitas, lanza entre los dientes, somos animales.

No tengo casi nada, todo lo deje cuidadosamente en los rincones que fui encontrando

Mis ojos aún pueden ver antorchas prendidas en la inmensidad, aunque siniestra la niebla, que nunca calma, me bese los hombros…

(Continuará…)