martes, 8 de julio de 2008

Azoteas vacias.

“Camino al trabajo, mire el cielo, raro en mi, pero la humedad que había no me dejaba opción, no podía estar mas gris, pensé, me equivoque.” (Charlotte)



Una alfombra de luces se extiende en la ciudad,
bañando los grises.
Apagando extrañamente la sed,
petrificando las manos,
un fuego interno crece, quemando la piel,
echada en la sábana.
Se abren las calles, la arena traspasa el cemento
asfixiándome
la polvareda se estanca en el agua haciéndose barro,
imposible despabilar mis tacos,
las palabras se desvanecen en mi copa intacta,
las imágenes pasan sin música,
agoniza la poesía en mi garganta.
Ausencia protagónica
Llenando ceniceros,
Deteriorando la cama
Mi voz se pierde en el embudo
Debería vaciarme de todo,
Estallar y astillar a todo mi contexto.
Destriparme en una azotea, antes de que sol salga
Para que después de haberme picoteado las venas,
los pájaros se lleven lo que quede de mi.

4 comentarios:

el mundo de popozzy dijo...

sacrificarce....insinerarce...resucitarde las cenizas....completamente renovada como el ave Fenix... (copadamente fuerte azoteas vacias me gustan)

Casandra dijo...

Bonito texto. He sentido que estaba caminando contigo por esa ciudad. Un abrazo

Anónimo dijo...

ausencia protagonica llenando ceniceros.... basta charlotte te va a hacer mal DALE LUZ ALINSTANTE

Nicolas dijo...

La caida tiene buenos momentos. Es imprescindible subir antes de caer, es imposible no disfrutar de la briza y la sensación de vacío, es genial tratar de protegerse para que el golpe no sea tan duro y es fundamental levanarse para poder caminar hasta otro lugar.