Mostrando entradas con la etiqueta au revoir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta au revoir. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de octubre de 2008

Imperceptible captura (del otro lado de los recuerdos)

Las canillas no gotean,
ni el aroma del café de las mañanas
sale por las alcantarillas a despertar la ciudad,
los vidrios no se empañan en ningún café de tardes de lluvias.
No hay adoquines que atrapen suelas gastadas.
Un río mudo se balancea en las profundidades de tu estómago.
Salen de las postales colgadas en la heladera,
los barcos, tirados a la sal
Desaparezco en mi, flotando en pieles,
El sonido repetitivo del flash se clava entre las nubes,
dilatando mis pupilas
Pequeñas alimañas se trepan a mis pies
succionando el esmalte
Mis brazos se extienden abrazando el agua,
Con un cuarto de sol que me robo
Me acuno en islas de cemento.
Adherida a la brea,
Soy solo una calle más.
Las plagas se comen los restos de tu cara,
interceptando el cielo,
obteniendo un nuevo flash.

domingo, 17 de agosto de 2008

Tacos colgados.


Vacío, lleno de humo andaba, sin pensamientos, al menos eso era lo único que rondaba en su cabeza.
Una atmósfera vacía. El contexto no existía, se desdibujaba.
Ella ya no pensaba, fumaba, menos, pero con mas placer y mas aire.
La silla no paraba de dar vueltas. El piano acompañaba la ausencia, imágenes simultáneas entre una actriz y un mortal, “el mundo pertenece a quién cuenta la historia” rezaba un almanaque ahorcado en la heladera.
Y la voz entre dormida disparaba automáticamente.
Cuando nada te preocupaba, solo luces en la cabeza, tirada al sol.
Los huesos cansados, hundidos en el sillón.
La sombra de una soga delimitando el espacio, justo sobre la sien.
No importa quién, ni cómo, solo tirada bajo el sol, con el ruido de las palomas en la antena y el ascensor.
Las horas pasaban sin ningún pensamiento.
El silencio se va comiendo el estómago.
No hay recuerdos. No hay lugar.
De tanto humo no se daba cuenta que estabas, viendo pasar nubes que morían junto al sol, que la luna esperaba, que los caminos se desparramaban.
Bajo el sol, todo es un lio. Las figuras ausentes se consagran bajo coros, las tempestades acarician la calma. El cuerpo se desinfla. Y la voz no para de relatar.

miércoles, 16 de julio de 2008

Meseta

El aire conglomerado golpea mis persianas,
mueren caricias en mis manos
Y mientras mis partículas brillan con el reflejo del sol
Hay una sombra que molesta el plano.

Te podría agarrar de la mano,
saltar las escenas,
Caer en un precipicio de magia, ir y venir.

Un treinta y ocho mata la histeria,
apoyado en mi mano.
Desvanece.

Tu imagen se transfigura, no dejo de mirarte,
aunque no estés
Crecen las caricias, acumulándose

Gris empedrado vacío de movimientos
Llegan aromas de cualquier lado.
El presente se abre inmenso ante mi
Los caminos toman las paredes

Y mañana será un día infinito de mi
Con coros que me atormenten.

miércoles, 9 de abril de 2008

Au revoir!

“Take these broken wings and learn to fly,
All your life…”



I

Los Pájaros gritan desde las hélices de mi ventilador
El aire denso del pavimento va comiendo mi cuerpo
Azoteas desiertas en mis zapatos de tacos altos.

Guiso de ovejas.
Siento como tu respiración muta,
Envueltos en giros borrosos tus ojos,
ambulantes, desterrados, esperan una nube.
Mil caras en raíces contaminan mi jardín.

Hombro en barrilete q se va,
la madrugada se repite clavándose en el vacío
la arritmia duerme en los huecos de mi alma
los pájaros se hacen oír
la noche estrellada en mi espejo húmedo
un cuervo enciende pirotecnia en mi foto.

II

Abanico de túneles.
Tus sombras chupan mi cerebro
el grito en la cama, el último beso
me ahogo en el pensamiento
estas invisible en mi paso,
lo siento.

Los vidrios traspasando las palabras,
El cuidado tan lejos.
Molinos de juguete esperan la tormenta
Las horas caminan por mis piernas,
Se meten en mis sabanas.


Me absorbe la nube se mete en mi oreja,
voces en coros sin entonar,
me abrazo al viento y en el último hielo
floto en el río.
El amanecer rebota en tus ojos,
golpe en mi pava sin apagar.